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jueves, 6 de mayo de 2010

Historias de una pluma envenenada

A veces creo que mi alma me dicta lo que debo escribir. Otras, soy más práctico y siento como si ella tuviera un bolígrafo guardado que saca constántemente y poco a poco va apuntando todo lo que me sucede en la realidad, para recordarlo, para encontrar un texto, un resumen de la experiencia... tal vez la idea definitiva que me deje en paz con este mundo y me permita vivir antes de la muerte. Quizás un mal enlance en la memoria, quién sabe aquello del alma... el espíritu.. no sé... es otra cosa, todo encordonado en un ser que se vuelve elástico o se contrae, tal vez sin entender por qué, o tal vez sabiéndolo, rehuye hacia lo inmediato, el placer.

Otras veces me machaca con la realidad pura y dura. A veces pienso que ya he vivido mucho, y al rato me doy cuenta que, mierda, hay que volver a vivir porque faltan cosas, impuestas o autoimpuestas por la cultura, la sociedad y todo eso del contacto, pero faltan. No porque me disguste. Siempre y a todos como consecuencia del vivir nos toca bueno y malo... Es más que nada un reivindicación por aquello de "cuándo me va a llegar la paz viviendo". Hoy vi una niña con ganas de vomitar. Le dije que si quería hacerlo al lado de un árbol y me dijo que prefería enterrarlo debajo de una piedra. Eran sus ganas de vomitar debajo de una piedra... y no vomitó. Tal vez hubiera debido... las deudas mejor al día.


También consulté a mujeres mayores, envolviendo sus desengaños para despedirlos mientras trituraban hojas de un árbol caidas y sin caer, u hombres rompiendo palos rescatados de la hierba, sentados a ras del suelo. También les he visto afirmando ideales con una palo recogido de cualquier parte, dibujando, dibujándose esquemas sobre el suelo.


Y a veces veo algunos transportar su alma, su resumen de existencia, sus anehlos, defensas y desencuentros convertidos en fortalezas, el dolor que les hizo y también me hizo, más fuerte. Y veo la cultura del día a día, la calle que todos caminamos, el presente que vivimos y el futuro que perfilamos. Y no me duele ni me da más fuerza... bajo la cabeza, levanto mi camiseta mirando el ombligo y veo que de esto están hechas algunas partes de la vida.
PD: La foto corresponde a uno de los últimos cuadros que he pintado.

sábado, 10 de abril de 2010

El ser y la nada

Menudo follón en el que se metió Sartre al escribir este libro con el que titulo este post. Más que nada por lo de la nada, lo del ser está por verse constantemente. Me daban ganas de escribir otra cosa, pero me pongo con lo que corresponde primero que es la historia de como intenté leer este libro. Resulta que estaba en Buenos Aires, hace muchos, pero muchos años... hum... unos doce o trece tal vez. Estuve alrededor de tres horas con las dos primeras páginas. Lo repito, estuve dos o tres horas con las dos primeras páginas, literal. Y recuerdo que se me colaba Descartes por todas partes (no hay ánimo de rima en esto, pero salió así), más tarde comprendí que no era Descartes sino la propia existencia (le había leído hace poco) y también las ansias de yo que sé virtud de la vida de cambiar constantemente y afirmar al mismo tiempo para volver a revocar... vida en estado puro convengamos.
El hecho es que pensaba en la libertad de las personas, de la capacidad de definir su propio destino y ahora con esto del acelerador de hadrones en Suiza me han machacado. Resulta que tal vez, y a raíz de los experimentos que allí se realizan, los pensamientos como los sentimientos tendrían masa. Pero, así y todo, no deja nada claro si esa masa es detectable, manipulable y en que medida influye como cuerpos que somos. La verdad es que calculo que seria masa en colisión con otra y que no influiría en la masa que generan los cuerpos de los demás, salvo que lo demás así lo quieran. La vida de toda la vida, vamos.
Y hasta aquí los científicos, porque si lo pensamos bien esa masa tendría además de una carga energética, un sentido en su carga. Como la tiene el agua que vemos en las fotos que de vez en cuando aparecen en revistas, periódicos y documentales, que nos muestran una foto en base microscópica de como es una gota de agua a alta resolución. La de las grandes ciudades distorsionada y la de pueblos tranquilos con formas alucinantes para el ojo humano. El uso y el abuso, la tranquilidad y el stress. La carga energética que dejamos en las cosas, en los seres y que de alguna manera, y en mucha medida influyen después en nuestra existencia y en la colectiva.
Todos hemos detectado unas palabras en falso de alguien, un beso dado por obligación y sin sentimiento porque debajo detectamos que no hay ganas de ello... y así las cosas. Lo que vemos y lo que realmente hay: la fábrica de energía que somos. Yo en esto me pongo del lado de lo positivo, por más que tenga que lucharla día a día y que cueste mucho, pero mucho. La de dejar al futuro una energía más limpia y positiva. Hay un cambio de conciencia en estos momentos, de valores, de formas de ser, de contacto con el entorno y de dejar de ser tan imbéciles y que los demás lo sean. Sumémonos a eso y dejémonos de jodernos y de joder...

miércoles, 3 de febrero de 2010

Un minuto de silencio

Leo desde hace años acerca del sueño americano.
Más o menos desde aquellos años que te lo empiezan a explicar en el cole o instituto y que cuando te haces mayor te das cuenta que te lo habían explicado en los dibujos de Disney o en cientos de películas. Hay muchos sueños y en diversas facetas, pero sobre todo la idea que hay de fondo de la superación personal en pos de una idea que no es otra que hacer más grande América. Yo, como bien sabéis, soy de América... pero del sur... cosas de la vida, pero en fin, a lo que vamos y que tiene que ver con el trasfondo de la supervivencia ligada a los valores, la información y educación que a una persona le inculcan, que de alguna manera ésta lleva adelante porque eso es lo que ha mamado y recibido y que mueve su vida en función de ello. Esto si lo piensas es mucho ¿Cuánto de lo que haces te lo han metido, no lo has cuestionado y actúas en función de ello? En este caso hablo de Estados Unidos, pero podría ser de cualquier otro país, incluso del tuyo, o de tu familia, el cole, tus colegas, amigos, el vecino... ve a saber.
¿Cuánto no cuestionamos de lo que recibimos y cuál es el grado de pereza en nuestra mente en algún momento determinado que hace que una información pase y se convierta, no sé si en un estandarte, pero si en un referente de conducta u opinión?
Hoy miraba en la tele una noticia de la Sociedad General de Autores de España que exigía a un colegio el pago de un canon por representar una obra de un autor conocido. A un colegio, a unos niños que tendría 11 años, guiados por un profesor, como si representan el Quijote vamos, pues que tienen que pagar por derechos de autor, "por difundir cultura", y esto último lo digo yo, tienen que pagar a la SGAE, para que lo cobren hoy en su nómina los obvios autores contemporáneos a Miguel de Cervantes, un total de 96 euros. Es que me dan ganas de hacer una reflexión, pero me parece tan tonto e inútil hacerlo que hasta me da risa el pobre hombre o mujer que esté al frente de la institución. Y me molesta reírme en un tema tan serio, pero me lo imagino al hombre o mujer todo convencido de su idea al frente de la SGAE, convenciendo a sus allegados, presentando informes y diciendo que después de las peluquerías por poner música va a ir a por las carnicerías y zapaterías.
Maldito o maldita director/a de la SGAE que está cercenando la cultura general sin saberlo, por la presión o información que ha recibido a lo largo de su vida y no ha contrastado, que de tan paradoja del sistema como está montado no te has tomado un tiempo para pensar en los demás, que yo y tú hemos conocido a no sé cuántos autores de cuadros, canciones, poemas, improperios, piropos, poesías, e incluso chistes, que nos han enseñado a ver la vida desde múltiples puntos de vista que nos han hecho crecer y desarrollarnos. No pongamos monedas al acceso a la cultura, porque incluso los de la SGAE han mamado cultura de la que no se paga, de la calle, de la que tiene que ver con lo que se han olvidado, de la que no se cuestionan, de la que les han metido y no reflexionado. Un minuto de silencio...

viernes, 29 de enero de 2010

Una vuelta por New york

Estaba en casa, tranquilo, con el ordenador encendido y con ganas de escribir. Me vinieron unos cuantos temas a la cabeza... como la vida matemática, esto es igual a decir "según ellas", también algo que me enviaron sobre cuándo los humanos nos vimos por primera vez en la necesidad de mentir y además tenía ganas de escribir algo sobre los modelos de simulación sobre ordenadores en la conducta humana. Todos ellos muy interesantes por cierto, pero al final me decanté por darme una vuelta por New York. Es lo que tiene esto de Internet.
Me senté tranquilamente con una copa de cerveza, puse unos de estos buscadores de mapas sobre relieve (hasta me dan el tráfico en tiempo real, por cierto si van a Chinatown en estos momentos desde Brooklyn, no cojan el túnel ni el puente de Brooklyn y hagan el desvío por el puente de Manhattan... si andáis con tiempo iros hasta el puente de Williamsburg (Guillermo el Burgués...) que hay menos atascos)... en fin.
Que me apetecía. Me di una vuelta por las afueras de Central Park, miré los modelos de coches que se ven por las calles, como va vestida la gente, si los autobuses van llenos o vacíos, si llevan muchas bolsas de compras en las manos (no es un indicador porque pueden ser rellenas), y multitud de cosas más. Pero... me faltó algo. El olor a New York. No lo conozco, nunca estuve allí. He vivido en grandes ciudades y he estado en muchas de ellas, unas cuantas digamos, y tal vez pudiera hacerme una idea si buceara en algún buscador, pero.... este pero es mucho pero. El olor...
Y también el tacto. Recuerdo pasar la mano por el Coliseo romano o tocar con ganas una viga de la Torre Eiffel, y eso es la hostia porque sí...
En fin, que el cerebro necesitaba un respiro, darse una vuelta, no pensar tanto en tantas cosas que le dan de por sí a pensar a mi cerebro y a los vuestros supongo, tal vez divagar sobre la existencia, cómo somos, qué hacemos, cómo lo ven los demás al mundo desde las distintas profesiones y existencias que lleva cada uno. Digamos que pensé, pero sólo un poquito... necesito vacaciones.

viernes, 4 de diciembre de 2009

Volver a estudiar

Lo tenía dando vueltas desde hace tiempo, pero no terminaba de animarme. Pensaba que el tiempo no me alcanzaría, o que ya era tarde para empezar de nuevo. Pero después de meditarlo un poco, me decidí y he comenzado de nuevo a estudiar. Lo de la política siempre me ha gustado, desde chico me acuerdo el interés que me despertaba siempre lo político y más tarde tuve la oportunidad de trabajar con políticos y de aprender mucho, para lo bueno y lo malo. Pero considero siempre que hablar de política, esto es algo que cociné hace mucho tiempo en mí, no es lo mismo que hacerlo de políticos. En una persona se puede encontrar de todo, hay, como dije más arriba, buenos, malos, y ambos simultáneamente. Pero la política entendida como ciencia, si que me gusta, la respeto y la veo como un depósito de conocimiento para orientar la acción política y contextualizar su dinámica.
Pero a esto no iba la reflexión, sino primero, a la sensación de dejadez que tenía en mí porque creía que no podría ponerme a estudiar de nuevo. Que ya había perdido mucha práctica, que no cogería el ritmo. Al principio cuesta un poco, pero al final me he sorprendido de lo malpensado que me tenía. Retengo bien los temas, el aire que se respira en la Uni, la ilusión que nos contagiamos todos los que allí vamos de que aprobaremos todas las asignaturas, lo rápido que te vuelves a interesar por lo temas y como cambia la cabeza en tan poco tiempo. Tardes de darle vueltas a la cabeza buscando algo, sin sentido muchas veces, ahora han sido cambiadas, de a poco claro está, por interés por las asignaturas, recordar lo aprendido, consultar los libros porque hay cosas que no quedan claras. En definitiva, vidilla positiva y sana para la cabeza y para la formación personal.
Tenía también pegada en mí aquella frase pronunciada de forma similar por Mark Twain y por Jorge Luis Borges, que decía a grosso modo, que ellos habían interrumpido su educación para ir a estudiar. Tal vez en ellos fue así, y quizás con una vuelta de tuerca, así lo fue también en mí cuando fue por obligación. Pero muy distinto es cuando te acercas a un centro educativo con una idea clara, con buenas intenciones y con ganas de aprender algo que te llama la atención en la vida. Y así, sí que da gusto.

jueves, 12 de noviembre de 2009

Vuelven los fríos...

Estaba limpiando un poco el ordenador, eso de que te pones a ver fotos en archivos que creaste en su momento pero que realmente nunca utilizas, y entre borrar y renombrar para saber y recordar que existen, encontré esta foto que tomé el 15 de diciembre de 2006 desde la casa de Rubén con vistas a la bahía de Santander.
Al principio cuando llegué a Cantabria y venían los fríos y las lluvias acompañadas de nieblas y cielos encapotados, no llegaba a ponerme de mal humor, pero sí que me costaba el hecho de adaptarme a tanta sensación de agua por todos lados. Ahora y después de ocho años aquí, pues casi que me hace falta un poco eso de que lleguen los fríos y la sensación de ir camuflado bajo un montón de vestimenta, al tiempo que siento ese aire frío por la cara. Las manos no, no me termino de acostumbrar y eso que vengo de La Pampa, que aquí en España es como parar a la intemperie en el medio de Madrid a las ocho de la mañana en plena helada y se te hielan los huesos. De hecho soy de esos que me gusta no llevar nada en las manos para tenerlas calientes en el bolsillo. Hasta me aguanto de fumar a veces con tal de que no se me hielen, porque en el momento que se te enfrían es como que no sirven para nada. Las sientes raras, como si no respondieran, me choco con las cosas o no termino de hacer lo que quiero porque sencillamente no las siento...
En fin, bienvenidos sean los fríos nuevamente y calculo que serán como en esta foto, tres años de diferencia, pero más o menos el mismo paisaje. Las fotos ya se sabe que engañan un poco, aunque esta me ha quedado aceptable por la circunstancia de la niebla, pero lo impresionante es siempre pararte ante un paisaje y disfrutarlo con una buena bocanada de aire y ventilar la mente para conseguir tranquilidad y reponer un poco de fuerzas, sea en frío, o en calor si estás en el polo sur.

martes, 13 de octubre de 2009

La educación en valores

Desde hace muchos años la educación en los valores y en el comportamiento social de los jóvenes en las escuelas y colegios viene siendo un tema de debate constante. Máxime si la educación en esos valores están ligadas a la religión. Como anécdota vale rescatar un párrafo aparecido en el Boletín Oficial del Estado del 8 de marzo de 1939, donde dice lo siguiente, “es preciso que en las lecturas comentadas en las enseñanzas de las Ciencias, de la Historia, de la Geografía, se aproveche cualquier tema para deducir consecuencias morales y religiosas. Consecuencia de este ambiente religioso que ha de envolver la educación de la Escuela, ha de ser asistencia masiva en corporación de todos los niños y maestros de las escuelas nacionales, en los días de precepto, a la misa parroquial. El Santo Evangelio será leído con frecuencia e ineludiblemente todos los sábados”.
Mucho ha llovido desde entonces y varias generaciones se han educado bajo este precepto. Para algunos las consecuencias han sido positivas, ya que efectivamente la religión, no solo la católica, educa en valores tales como la convivencia social, los valores o la ética, independientemente de la práctica y uso que haga o haya hecho cada personas de ello.
En nuestros días y como contraste a esa educación de antaño, aunque aún vigente, se ha implementado la tan debatida Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos, que según establece el decreto promulgado a finales de 2006, tiene por objetivo “favorecer el desarrollo de personas libres e íntegras a través de la consolidación de la autoestima, la dignidad personal, la libertad y la responsabilidad y la formación de futuros ciudadanos con criterio propio, respetuosos, participativos y solidarios, que conozcan sus derechos, asuman sus deberes y desarrollen hábitos cívicos para que puedan ejercer la ciudadanía de forma eficaz y responsable”.
La implementación de esta asignatura en España, cumple con una recomendación del Consejo de Europa en el año 2002, donde se afirma que la educación para la ciudadanía democrática es esencial para la misión principal del Consejo, como es promover una sociedad libre, tolerante y justa, además de contribuir a la defensa de los valores y los principios de libertad, pluralismo, derechos humanos y Estado de Derecho, que constituyen los fundamentos de la democracia.
Y hasta aquí el debate y la propuesta de ambas partes. La Iglesia por una parte, con la inculcación en valores, moral y ética, refinados con el paso de miles de años, y la Educación para la Ciudadanía, con los cientos de juicios a favor y en contra, amén de su puesta en práctica. De todo esto se desprende que es necesario y que hay un esfuerzo por la educación en sociedad y el comportamiento que ello conlleva. Pero el punto más importante aquí es la puesta en práctica de estos mensajes, tanto vengan de un lado u otro, para de esa manera lograr sí una mejor convivencia social, respetando a nosotros mismos y a los demás, al tiempo que se hace uso de esos valores en el día a día.

jueves, 24 de septiembre de 2009

Avances sociales precedidos por la guerra

Historias de la vida que te ponen libros en la mano. En este caso, y durante un descanso de 45 minutos que tenía en el trabajo, me fui hasta una sucursal de una librería que pone a la venta a bajo coste, libros que no pudo dar salida en su momento. El que escogí es de Laurent Artur Du Plessis y se llama "La 3º Guerra Mundial ha comenzado". Un análisis de la actual realidad geopolítica, con argumentos históricos y referencias económicas, que muy mal defiende su editorial en la síntesis de la contraportada. Todavía no lo he terminado de leer, pero lo que si me ha llamado la atención, despistes de la vida porque con esa información contamos todos, es que todo avance social ha sido precedido de una guerra. Tal vez lo he pensado en algún momento, pero me sorprendí al leerlo y eso indica que quizás lo había olvidado.
Desde el punto de vista histórico, el autor refiere a la sanguinaria campaña que el mongol Gengis Kang realizó en su momento contra buena parte de Asia y que en la mayoría de las memorias de la gente quedó como un atroz conquistador. Pero, y si bien lo fue por lo medios que utilizó, fue hábil e inteligente al imponer la paz y el orden en sus dominios. Lo mismo sucedió con Guillermo I el Conquistador, que libró intensas batallas para hacerse con el poder en Inglaterra y que después de su brutal campaña con miles de muertos, logró convertir a Inglaterra en el país mejor organizado de Europa en esa época.
Y así la historia de los hombres hasta nuestros días, donde en muchos casos vemos la misma actitud y la misma estrategia para expandir los territorios y conquistar nuevas tierras, ahora camuflados bajo el más elegante "conquistar nuevos mercados", pero que en muchos casos no dejan de existir actuaciones bélicas de por medio. Ahí estuvo delante de todos los ojos la embestida contra Irak en nombre de la democracia, que dejó miles de muertos (gente que tal vez con educación no hubiera ido a una guerra), a cambio de la promesa de una libertad, basados en los mismo hechos históricos, pero que no termina de llegar. O el caso de Afganistán, la lucha contra el armamento nuclear en Irán, las repetidas amenazas a Corea del Norte y otros tantos puntos de conflicto en el mundo. Todos abocados a la misma doctrina, primero la guerra, después el saqueo por parte de los triunfantes, y finalmente la promesa que llegará la estabilidad y la paz.
Estos hechos se repiten una y otra vez a lo largo de la historia y tanto se ha cambiado para no cambiar nada. Vivimos en constante movimiento, creemos que los avances llegan porque la tecnología se ha convertido en el instrumento que nos muestra que avanzamos, pero que en realidad está camuflando a un ser humano que avanza mucho más lento de lo que nos parece. La vieja no correlación entre el avance de la técnica y su correspondencia con la evolución del pensamiento en concordancia con los actos y los hechos que de éstos últimos se desprenden.
Libros sobre la paz se han escrito muchos y sobre las alternativas de actuación para no llegar a la instancia bélica también. El Presidente de EE.UU ha dicho ante la ONU que "ninguna nación puede tratar de dominar a otra. Ningún orden mundial que ponga a un país o a un grupo sobre otro puede perdurar". Y también que "la democracia no puede ser impuesta por ninguna nación desde fuera". Esperemos que esa nueva era haya llegado, la de la correspondencia entre el Pensamiento y la acción, al tiempo que se deja detrás la idea de una guerra que traerá paz.

martes, 21 de julio de 2009

Le llaman "La Crisis"

Vengo pensando desde un tiempo a estos días sobre lo que, creo, los medios de comunicación han bautizado como "La Crisis". Que en la calle tiene otros nombres, aunque todos remiten a lo mismo "La Crisis". Y efectivamente es global. Basta con abrir correos de amigos desperdigados por aquí y allá en el mundo, o simplemente ojear páginas de los diferentes portales con contenidos informativos y se la está pasando mal en muchas partes. Que los bancos no dan dinero, que en mi empresa no están pagando los sueldos, busco trabajo y no me sale nada, los empresarios se están aprovechando de la situación, está rota la cadena de pagos, no llego a fin de mes, la gente ya no compra ni vende, ni hablar de salir de vacaciones, ir a comer algo por ahí o sencillamente renovar vestuario. Y así estamos, entre macroexplicaciones económicas y microrespuestas financieras, mientras que la gente lucha día a día por salir adelante.
Leyendo y releyendo, escuchando e intercambiando expresiones sale lo de siempre. "Vamos a tener que volver a la calle a demostrar el descontento popular". Pero es que ni eso, porque ya no están por la labor los sindicatos, ni mucho menos los partidos políticos. Y esto último es muy grave, todo en general, pero esto último rebasa todo. Que ni siquiera el Partido Independentista Democrático y Civil de Alcorcón de las Navas, por inventarme algo y para hacer un parangón con pequeños partidos de todas partes, estén por la labor de que los ciudadanos le muestren a sus representantes su indignación, es que hemos tocado un fondo muy al fondo.
Paso siempre por las puertas de las oficinas de empleo de un pueblo que me queda de camino a casa y las colas son siempre interminables. Me da mucha pena por el mundo que estamos construyendo, me da rabia que padres y madres no puedan llevar un salario a casa y sacar adelante una familia. Que haya gente que pasa hambre y que la preocupación de los medios, que deberían también colaborar, sea el enfado de Noel Gallagher por el mal sonido en el festival de Benicassim, la confianza de los empresarios, la caída del turismo o la visita de Moratinos a Gibraltar, cuando hay gente que no tiene para comer ni para pagar un techo. Deje de ir a comer a restaurantes de lujo señor dirigente político al mediodía y pague una comida en un pueblo o barrio para los que más lo necesitan y escúcheles, comprométase a analizar la situación de cada uno y buscar una salida.
Porque cuando están en época de elecciones si que son capaces de juntar dinero para sus partidos y hacer campaña. Junte señor político y reparta, cree empleo, de comida y techo que no le van a faltar votos en la elecciones si trabaja por la gente, que al fin y al cabo es para lo que está.
Y después hablamos de "La Crisis", de las reformas al sistema financiero y de como recuperar la confianza en los inversores y demás temas de entidades de créditos y todo eso.
Hay mucha gente en el mundo que nació en Crisis y morirá en Crisis. Ese debe ser el tema, ese debe ser el debate y el esfuerzo ahora. No lo es la idea de inyectar una y otra vez dinero para que se salven los que ya tienen. No.

lunes, 15 de junio de 2009

He vuelto a las andadas

Después de un pequeño gran paréntesis laboral, he vuelto a las andadas periodísticas. Otro sitio, pero como siempre las mismas herramientas. El ordenador para conectarme al mundo, esta vez con ratón y teclado inalámbricos, mi vieja grabadora y he tenido que invertir en un nuevo cuaderno que ya está lleno de notas y un bolígrafo también, pequeñito y funcional. Y con eso me vale. Esto de escribir en prensa es como se dice comúnmente, como andar en bicicleta que no se olvida, pero como calculo bien sabéis, el estado de forma es importante. En este caso no he tenido tiempo ni de pensar en si me encontraba a punto, de entrada y en un plazo de cinco días, si señores y señoras, cinco días, me he escrito dos periódicos. Un total de cincuenta y cuatro páginas yo solito. Puf!!! Yo no sé si habré batido algún record, pero hace una semana estuve un jueves entero, desde las ocho y media de la mañana, hasta las diez de la noche escribiendo sin parar. Solo bajé cinco minutos al supermercado a comprar algo de comida y mientras ingería los alimentos seguía con la vista puesta en la pantalla y tecleando. Catorce horas!!!! Al menos mi record personal si lo batí que desde Madrid en 2001 estaba en diez horas.
Y eso, vuelta al ruedo. Ayer me compré El País, que hacía tiempo que no lo compraba con esto de Internet y me preguntaba a mí mismo, porque nunca lo hice, cómo será tener un día laboral entero para escribir una sola noticia. Que de tiempo a investigar, levantar teléfonos y hablar con los implicados y además a fin de mes, o a principios, no tener ninguna preocupación monetaria. A mí me toca ahora a pie de cañón, comerme dos periódicos mensuales yo solito y además, andar los fines de semana currando de camarero para estar tranquilo con el tema money. Tal vez sean pasos que hay que dar en esta escalera, lo jodido es que no se ve que hay unos peldaños más allá... ya no me atrevo a decir más arriba o abajo.
También he de reconocer que este parón que comentaba en un principio me vino bien, muy bien. No me ha faltado de nada, ni comida, ni en cumplimiento de gastos, y además me he dado el lujo de disponer de tiempo como si tuviera la vida arreglada. Me puse las pilas con la música y aprendí un poquito de solfeo, al menos me acerco ahora a un pentagrama y no me viene la misma sensación que si estuviera ante un escrito en chino. Estuve practicando algo de deporte con salidas a correr por el campo y un poco de bicicleta algún día. También me hice unos buenos largos en la piscina municipal del pueblo, un kilómetro o así cada vez que iba. Y me puse al día con los compromisos pictóricos que tenía. Esto es, me pegué unas buenas sentadas a pintar sobre lienzos y regalé todos los cuadros a los amigos y familiares.
¿Y para qué más? Tiempo para la familia y para estar con los amigos. Disfrutar de todos ellos y ya está. Hablando con allegados, me decían algunos y algunas que no todos disfrutan de una situación de desempleo (tal vez lo mío ya sea por costumbre), pero se ha dado así. La verdad es que sentí que invertía bien el tiempo y que al mismo tiempo progresaba en esas cosas que todos tenemos pendientes de perfeccionar y que a veces por cuestiones de no disponer de tiempo en el día a día, pues vamos dejando de lado.
Me ha dado para pensar también en aquella idea de un profesor de economía catalán que había propuesto lo del salario universal. Esto es una paga que concedería el Estado por el solo hecho de existir. Los pros y contras son muchos y ahí están las miles de páginas Web's que explican en que consistiría. Yo creo que en mi caso me vendría excelente porque me dedicaría a lo mío, a mi familia y amigos, mis pinturas, mi música, algo de deporte y escribir para algún medio de comunicación. Incluso de ir diariamente por el solo hecho de que me gusta el periodismo. Pero parece amigos que no se nos arregla el asunto y que no interesa mucho la iniciativa del catalán. Habrá que seguir tirando para adelante como siempre, con ganas e ilusión claro está, y en la parcela que nos toque. Porque como dice el refrán. "Igual me da estar arriba que abajo, si soy yo el que trabajo".

viernes, 30 de enero de 2009

Resumen de experiencia en el presente

Desde la Evolución de las Especies, de Darwin, más no de él solo, del editor, la compañía, la oportunidad contemporánea, las conveniencias del momento, el ímpetu, la época en sí... pues da por culo decir que mucho se ha hablado, pero es así. El tema en cuestión es que la visión histórica siempre me ha llamado la atención, hasta hace bien poco. Porque después de 33 años, uno ya comienza a tener una mini visión histórica comparativa en su vida. No solo en lo corporal, sino también en el desarrollo emocional... y como uno que va por ahí atento a detalles insignificantes siempre se encuentran señales... para aprender en cada momento, enseñar (las menos veces, la verdad), recordar y aplicar... tal vez para darnos cuenta de que solo somos suma del pasado en el presente. Lo cual a priori parece rutinario, porque así parece que es la vida... pero... pero.

Acabo de escuchar en la tele al Boss, y no me refiero a Manolo Escobar, sino a Bruce Springsteen... El tío ha dado en la tecla, y por algo, claro está, es quién ha llegado a ser... Decía en una entrevista que debemos aprender a convivir con nuestros pecados, y con nuestros errores, y que una vez que los aceptemos, pues que podremos llevar la vida mejor. No sé si lo expresó así, pero así lo recuerdo... esto es un tema para otro día... El de como recordamos las cosas que vivimos me refiero. La historia es que el tío dice que nuestro pasado, es... solucionado o no, el reflejo en nuestro presente... y me encantó. No tengo ningún disco de él y la verdad bien poco le he seguido, pero las casualidades de la vida me lo han puesto en pantalla. Y a mi parecer, es cierto que somos un resumen de la totalidad de nuestra vida, con lo bueno, buenísimo, y con lo malo, malísmo. "Pecado capital tenemos todos", suele decir el refranero popular a modo de consuelo. Pero a golpe de impresiones, somos lo mejor que podemos ser y he aquí un gran hallazgo.
Porque podríamos ser mejores claro está, pero también peores. Y es en este punto donde se juntan dos poderes muy fuertes dentro de cada persona. El angelito de hacer el bien, y el cabrón de hacer lo que me da la gana. Y para más INRI, expresión de mi padre si las hay, pues que el angelito de hacer el bien, no está nunca lo suficientemente educado como para no fallar nunca. Esto es que puede ser un guía, pero también meter mucho la gamba. En definitiva, que entre ángeles y demonios, el mal y el bien anda la cosa. A la educación me refiero.
Porque yo me he planteado muchas veces como educar, a un niño por ejemplo solo en el bien... y me es imposible, al menos intelectualmente, hay cosas que salen del corazón y parecen buen ejemplo, que incluso uno se impresiona el haber educado positivamente sin pensar. El hecho es que sin bien, no hay mal y viceversa. "No subas a la mesa que te puedes caer..." El niño sube, se cae, llora, igual a dolor, el dolor es malo si el objetivo es estar bien y feliz. Por lo tanto, no subirme a la mesa y caerme, es igual a tener más posibilidades de seguir siendo más o menos feliz... mientras investigo otras cosas, claro está, para ver si puedo mantener la felicidad... que creo en definitiva es el objetivo en general.
Entre dicotomías andamos, al menos en la educación a lo largo de la vida. Todos de alguna manera u otra sabemos lo que es correcto y lo que no. Pero deformaciones de la vida el camino muchas veces más fácil, es el que no lleva a copiar lo que culturalmente nos rodea, sin siquiera planteárnoslo. Y he ahí donde se cometen mucho errores y nos maleducamos en demasía. Es cierto también, que es difícil abstraerse de la vida y llegar a conclusiones absolutas o verdades superiores, pero al mismo tiempo es verdad que cuesta la sana educación personal... Digamos que tener una especie de AUTO YO, total, que nos auxilie siempre y no haga rular la cabeza más de lo conveniente para que la vibración en general de nuestros cuerpos siempre esté en positivo.
En definitiva, porque me veo mareando la perdiz, que más o menos he llegado a la conclusión de que somos impulsos. Pero cuanto más educación poseemos esos impulsos van a ser, según nuestros intereses, más o menos positivos para el entorno. Pero si la educación es buena de cojones, esos impulsos van a transformar cualquier tipo de acción en positiva de por sí, para nosotros y para lo que nos rodea. Es así que si en el presente somos cautos y prudentes, en el futuro seremos una suma de experiencias que nos satisfaga... es que este Boss la tiene clara de cojones el tío.

lunes, 29 de diciembre de 2008

El guión entre tus comas


Y te vi un momento...


Cada instante un soplo del viento,


huracanadas del sol naciendo,


instantes, movimientos.




Quise ser fruto, planta en celo,


hechizos de un talego que estoy sintiendo.


Fuí memoria, espacio... quizás tiempo,


tus entrañas, mi universo.




Ojos de flor naciendo, brazos entrelazados,


piruetas de baldozas ardiendo,


cristales contra tus rizos,


hierba para corderos.




Ya no me pierdo,


porque te he visto... tus impulsos,


tus caricias, la canción de tu cuerpo.


Ignorantes, vacías historias ignorantes.




Una copa, un anhelo, una cerveza en el destierro.


llantos, lágrimas, locuras y días...


Tu alma me mira,


siempre miro las risas.




Te crías, harto de sinalefas,


pulsiones de porquería.


El cuerpo quiere ser canto, hechizo, un galimatías.


Pero tus poros despiertan mi sosiego.




Extraños, aunque amantes intensos...


Espacios sin universo.


Ruidos para romper barreras,


ignorancia... no conciencia en exceso.

lunes, 1 de diciembre de 2008

Espacio, realidad, tiempo

Y te veo... y no me ves. El gris claro de tus ojos, la suave niebla de tu encanto, el raro símbolo de tu ser. Hace años fui temple, fuerza infinita sin cesar, el cálido embrujo del impulso, el vago encuentro de un ideal. Pero el tiempo todo lo cambia, el ser, su nada, sus anhelos (con hache), sus ideas, metáforas, tal vez... lo incierto.
Dicen que el tiempo se divide en tres etapas. Aquello que creemos que fuimos, más lo que recordamos (y cómo lo recordamos) en tiempos pasados. Incluyendo lo que estudiamos. Tu ser, mi ser. El hoy plagado de yos, de mis, de nuestros, de cadas y de besos, recuerdos. No te creo, no sé por qué, pero no, solo quiero el silencio. De mi mente, de mi cuerpo. De cada instante en que pienso, de no ser... ser tiempo.
Paradojas del sin sentido. Ser materia, ser espacio y claro... tiempo. No te oigo, no te siento. Quiero ser parte de un pensamiento. Tal vez lo soy, solo intenciones en movimiento. Vuelo medio, mas arriba el firmamento.
Y... qué pensarás... Da igual, es movimiento, una idea... aj... pensamientos.
Es raro, pero cuando me esfuerzo, siempre te tengo. Tal vez nos pasa a todos... el tiempo.
Lógico son tus lógicos, estás en activo... lo siento. Lee tranquilo, te espero.
El presente es resumen, sí, de todo eso. De rizos en el cerebro, de marcas en el alma, de instintos sobre el recuerdo. Tu me conoces, yo no me acuerdo.
El futuro... claro, te entiendo. Lo depositas y te encuentro. Un momento, un espacio, una idea, un guijarro en el universo. Ya no creo, solo te quiero, más que nunca. Tal vez... pues sí, más que siempre. Otro impulso.
Y mientras tanto, espacio... realidad... tiempo...

miércoles, 8 de octubre de 2008

La Leyends

Hace poco comentaba a mi chica que en la vida nos van picando gusanillos de cosas que nos gustaría hacer, lugares que conocer, destrezas que aprender, curiosidades que saciar, etc. Más o menos, no recuerdo bien, pero creo que hace unos quince años que toco la guitarra... de oído. Al principio un vecino me dejó una para 'intentar aprender', y con la ayuda de otro que hoy es tenor, fui aprendiendo los acordes. Más tarde una amiga me regaló una que se había encontrado en un piso al que se mudaba. Con el tiempo mi cariño por esa guitarra fue aumentando y un día la decidí pintar con los colores rojo, amarillo y verde... esos años locos.
Martín, colegazo de toda la vida, quedó impresionando la primera vez que la vio y le puso el nombre de "Leyends". Sabiendo yo que sus artes a la hora de dibujar eran buenas le pedí que pintara ese nombre sobre el clavijero. Y poco a poco, con muchos viajes de por medio, infinitas guitarreadas, caras de asombro al verla, querer pagar compras en el super cantando con ella, serenatas, bailes a su compás, pero sobre todo la sensación de siempre estar compartiendo algo con los demás, la leyenda de "La Leyends" (valga la redundancia) , fue creciendo, y mi amor sobre ella también. Si el día ha ido mal, la toco un poco y todo parece no ser tan importante. Si todo va bien, la toco y nos divertimos. Melancolías, recuerdos, alegrías, sinsabores, historias, imaginación... ella todo lo recibe y transforma como si fuera un elemento más de la naturaleza.
Bueno, que me he ido un poco por las ramas, aunque podría escribir todo un libro sobre ella. El tema es que le comentaba a mi chica que en la vida nos van picando gusanillos de cuestiones que queremos hacer. Y como tenía una cuestión con mi "Leyends", decidí que llegó el momento de hacer solfeo, aprender a leer pentagramas y ponerme un poco las pilas en este sentido. Después de algunas clases he concluido que estoy, más o menos, como aprendiendo a leer de nuevo. Y es muy, pero muy complicado aprender a leer con 33 años. Pero el empeño ahí está y las tremendas ganas de comprenderlo todo también. Pero todo sea por mi Leyends, ella creo que está comenzando a apreciar los cambios y la dedicación que estoy poniendo para que suene cada día mejor.

jueves, 11 de septiembre de 2008

De los tiempos de escritura

A veces la escritura por necesidad es una profesión, otras veces un escape, ideas, rabia, pensamientos, sensaciones, ensayo, estética, y quién sabe cuantas cosas más. Pero lo cierto es que como instrumento, al igual que la música, la pintura, la escultura, va por rachas o disciplina según los momentos y la circunstancia de la persona.
Intenté varias veces ser escritor de "a diario", y a veces lo consigo... obvio que exceptuando la profesión de periodista. Pero más o menos el tema de ponerme con las letras siempre pulula por ahí. La historia final es siempre la misma ¿sobre cuánto podemos opinar o reflexionar? Quizás la respuesta sea sobre todo, pero siempre hay algo que lo impide... las ganas. Creo que a todos nos ha pasado que muchas veces no tenemos ganas de algo y a mi me sucede lo mismo con la escritura... no siempre me dan ganas de reflexionar sobre algo. A veces me llena mucho más el solo hecho de contemplarlo y no opinar nada al respecto, casi como algo milagroso, un regalo de la naturaleza.
Claro que hay cuestiones que indignan, y no me voy a poner a enumerarlas, pero hay muchísimos hechos cotidianos que dan ganas de solo observarlos y no decir nada. Tan solo disfrutarlos ¿qué se puede decir de una bolsa de supermercado que está dando vueltas a tres metros del suelo, flotando y bailando al compás del viento? Vamos, un hecho cotidiano, un hecho cualquiera como otros tantos...
Escribo lo que soy. Veo y opino. Veo lo que somos. Quizás nadie pueda nunca retratar con la escritura un sentimiento real. La verdadera felicidad o la inconsolable angustia de alguien que permanece callado buscando una nueva oportunidad. El tiempo nos guía como el pastor a sus rebaños, al igual que las letras por los laberintos de las subjuntivas.
Letras de consuelo, palabras de creatividad....

jueves, 28 de agosto de 2008

El poro de tus recursos




Siempre quise estar contigo.


Seguir tu camino.


Olvidar el hastío en cada paso.


Mirar hacia adelante,


sentir que estabas conmigo.


Cada Instante, cada minuto.


No me importó la vida de otros,


ni el talón de un árbol erguido.


Tal vez desde la lejanía, tal vez...


El silencio de las palabras,


el sentido de tus dibujos.


Me dueles a cada instante


mientras camino hacia el rincón de tus ojos brujos.


Tus lágrimas, mi cumpleaños, el oro de tus recursos.


Burbujas que vuelven, destinos que se cruzan.


Tú no lo leas, no es contigo,


ni tu momento, ni para amigos.


Se quiebran las cuerdas, se enlazan los sonidos,


mil cuerpos, mil sentidos,


mil llantos hemos oído.


No te quise, ni te quiero.


Solo deseo... un sin recuerdo.

martes, 10 de junio de 2008

La moto

Hay historias que se entrelazan en la vida de uno y que se repiten a lo largo de los años, tal vez con un poco de inconexión, pero que con el tiempo marcan una trayectoria y hasta gustos, hobbies, pasatiempos o como quieras llamarlo. Recuerdo que cuando era pequeño mi medio de transporte por excelencia era la bicicleta. Cómo no iba a ser así en una región que es totalmente plana. Pues eso. Y tengo en la mente recuerdos de cuando iba pedaleando a algún sitio y por esas cosas de la vida quería ir más rápido. Obvio que aceleraba mi ritmo, pero me parecía aún que iba muy despacio. Y desde entonces, y por más que hiciera ciclismo durante un par de años para ir más rápido aún, pues el objetivo era ir un poco más de prisa.
Coincidiendo por aquellos años mi madre se compró una pequeña moto para ir a trabajar al centro de la ciudad ya que nosotros vivíamos en las afueras. Era una Zanella, una especie de Vespino, que si todo se complicaba con el motor, pues podías tirar de los pedales que traía incorporados. Ese tiempo fue una verdadera lucha con mi madre. Ella no me la prestaba porque me decía que si se rompía pues no tendría con que ir a trabajar. Yo le decía que se le cuidaba. Pero no había manera. Así que pasado un tiempo encontré el momento de usarla sin que se enterara. Ya sabes, pillerías de la juventud. El momento ideal era la siesta cuando ella se iba a dormir. Yo la sacaba lentamente de casa sin hacer ruido y una o dos calles más allá de casa la arrancaba y me iba a dar unas vueltas por allí. Todavía tengo la sensación viva de los primeros días... para mí iba como a 200 kms. por hora, por más que no superara los cuarenta o cincuenta. Pero aquello duró poco... un barrio en las afueras de la ciudad, a la hora de la siesta se escucha todo por más que te vayas a cinco calles y sí... arranques el motor de una moto. Así que me descubrió y no pude ni llegar a un acuerdo siquiera.
Pero bueno aquellos quedó en el tiempo y pasaron muchos años hasta que tuviera la oportunidad de subirme nuevamente a una moto. Fue el primer año que me vine a vivir a Cantabria. Era una Suzuki, 50 cc, de decimocuarta mano que con el tiempo se convirtió en mi medio de transporte. Lloviera, nevara, hiciera viento, cayeran rayos o por qué no decirlo... cuarenta grados a la sombra. Pero la gocé como nadie. La bauticé como "El Rayo". Todo fue bien hasta que un día me metí debajo de un Citroen Saxo. Cosas de la vida. Desde entonces El Rayo me empezó a fallar. Hasta que pasados los meses, pues tuvimos que firmar el acta de defunción. Una pena, fue como perder a un compañero de aventuras. Tantas pasadas cerca de los coches en plena ciudad, tantas curvas peligrosas. Además con El Rayo estuve un año entero sin carné de conducir y nunca me paró ningún policía. Siempre supuse que eso se debió a la fuerza de aquella moto.
Así que la vida me llevó a una nueva moto. Una Vespa también de 50 cc. La típica de las películas italianas. Y desde entonces todavía la tengo. Pasan los años y cada vez me siento mejor con ella. Nos entendemos, nos hablamos. Me acompaña y lleva a los lugares más insospechados y cuando quiero evadirme de todo le digo: "llévame que yo te sigo". Y ahí vamos, los dos sorteando curvas y contracurvas, entrando y pasando por lugares insospechados a filas infinitas de coches, esquivando cabras o vacas en el medio del monte o casi metiéndonos debajo de un autobús por culpa de la gravilla como nos ha pasado. Pero nos caemos y nos volvemos a levantar como dos buenos amigos. Y desde hace dos semanas no paro de estar encima de ella, por más que tenga coche, la elijo a ella y nos vamos a todas partes, dos, tres, cuatro horas todos los días a pisar la tierra en el estado que se nos presente. Sinceramente, te lo recomiendo. Contamina poco y a setenta parece que vas a trescientos.

viernes, 9 de mayo de 2008

La vida en la naturaleza

Me crié en el medio del campo, pero la verdad pocas veces le di importancia al hecho de estar rodeado de naturaleza. Salvo cuando me fui a vivir a Buenos Aires que con el paso del tiempo comencé poco a poco a anhelar volver a tener contacto con la naturaleza. Buenos Aires es una mole infernal, con diez millones de habitantes si se cuentan los alrededores, y hay kilómetros de asfalto por todas partes con pocos espacios verdes. Recuerdo que estando allí extrañaba el ruido de los pájaros que me despertaban por las mañanas en La Pampa, y que siendo joven odiaba porque no me dejaban dormir más.
En Madrid la cosa fue distinta, no sé si porque tiene el parque del Retiro o Casa de Campo que con una escapada semanal me bastaba para volver a respirar bien. Además Madrid no es una ciudad tan alta como Buenos Aires que se te viene encima y por lo menos se puede ver el cielo.
Y esto viene a cuento de que desde hace un mes estoy viviendo en el medio del campo con un río al lado lleno de peces, que alimento a diario con el pan del día anterior y llego a juntar unos treinta debajo mío con mucho hambre. También veo los impresionantes nidos de cigüeña de cerca y como en esta época están con sus crías, las lagartijas que se cuelan por todas partes y mientras estoy con la compu me caminan por los pies, una araña que salió de mi cama hoy por la mañana cuando me levanté, las abejas que pululan por todas partes dando vida a las flores, inofensivos ratoncitos de campo, cantidades impresionantes de pájaros atrevidos que van detrás mío buscando gusanos y lombrices cuando paso la cortadora de césped, en fin naturaleza en estado puro. Y debo confesar que me encanta. Salvo la serpiente esa que apareció el otro día y que me dan mucho... puaj... Pero bueno la paz que da la naturaleza después de haber vivido en grandes ciudades no es comparable a nada.
Me gusta y me hace replantear muchas cosas. En la vida en el campo no necesitamos tantas cosas como en la ciudades. No hay horario partido ni se gasta dinero por ahí para comer. No existen los centros comerciales, ni siquiera para ir de tiendas. No hace falta tirar del coche o del transporte público para ir a todas partes, salvo un par de veces por semana para ir a hacer un poco de compra de alimentos. Hay un montón de palabras que tienen que ver con el mercado laboral de hoy en día que en el campo no tienen sentido y después de haber vivido aquí y allá, la vida se ve distinta una vez más.
Desde hace décadas los jóvenes emigran a las grandes ciudades para buscar oportunidades y desarrollarse en sus carreras laborales. La verdad es que es una pena porque nos estamos perdiendo una de las cosas más bonitas que tiene la vida y es convivir con la naturaleza.

martes, 6 de mayo de 2008

Las relaciones humanas

Desde hace un mes más o menos convivo entre alemanes en un pueblito perdido de la Castilla profunda. Y creo que son muy curiosas las relaciones humanas y la educación de las personas. Sobre todo como programamos nuestros cerebros para que actúen en consecuencia y que de lo que le metamos reaccione a posteriori. Los alemanes son gente muy civilizada. Obvio que tienen sus más y sus menos como los tenemos todos. Pero la capacidad organizativa que tienen no deja de llamarme la atención.
Voy a poner un ejemplo. Estamos en un hotel y en la barra del bar ellos entran y salen y apuntan todo lo que consumen. Yo a veces paso y les pongo una cerveza, martini o lo que cuadre porque la verdad tienen una resistencia sin fin. Pero es curioso que por más pedo que tengan, me llamen para que les cobre y han apuntado todo. Yo este comportamiento no me los esperaría de un latino ni de coña. Alguien a quien le dejas la barra para que se ponga todo lo que quiera y después te llama para que le cobres en el mundo latino no existe... más que nada porque no ganarías un duro.
Y hablando con ellos largo y tendido también me he dado cuenta que su pensamiento es muy pre programado por decirlo de alguna forma. No existe la espontaneidad y mucho menos a la hora de trabajar, que para eso están por aquí.
Uno de ellos me decía: "yo tengo que cumplir veinte pasos y se que tengo que ir al mismo ritmo que mis compañeros. Una vez que termine dentro de unos meses. Cobro y me voy". Y si surge algún problema, pregunté yo. "No tiene por qué surgir", fue su respuesta. Y aquí se me cayeron todos los sistemas laborales que tengo en mente. Cómo es posible que trabajen de tal manera que no haya pormenores que afrontar. Me hicieron acordar en cierta medida a las máquinas. Y viendo como actúan no me extraña que no les surjan problemas en el trabajo ¡Si hasta doblan la ropa sucia en las habitaciones!
No les entraba en la cabeza que yo a veces trabajara para uno y al tiempo para otro. Abrían los ojos grandes y me decían que yo tenía que buscar una compañía donde trabajar. Como si las compañías lo fueran todo, dije... y me miraron como intentando explicarme que el mundo no es así. Pero que les iba a decir yo lo que es el mundo latino y los problemas que tenemos por aquí, no solo en España o Latinoamérica, sino también en Italia, Grecia y un poco menos Francia. Pero que el carácter latino no lo entienden... vamos, ni por más que se los explique mil veces.

martes, 1 de abril de 2008

Volver a Argentina

Hay veces que parece que todo tira en contra y las cosas tiene que ir mal por... porque sí. Hay veces que no hay razones, pero que todo confluye de tal manera que quedan pocos resquicios y escapatorias para afrontar la vida. Y cuando digo afrontar la vida me refiero a cuando entra en duda si podemos mantener lo mínimo, una casa, comida, los impuestos, etc.
Desde hace unos meses me han entrado grandes ganas de volver a vivir en Argentina. Algo que pensé nunca me pasaría ya que llevo nueve años dando vueltas por España y la verdad es que no me ha ido tan mal. Pero poco a poco, he comenzado a extrañar de alguna manera muchas cosas de mi país de origen. Y cuando parecía que todo indicaba que tenía que marchar para allá nuevamente, van los del campo argentino y montan paros y desabastecen el país. Hablando con amigos y familia que tengo todavía allí me dicen que no es el momento de volver, aunque todos recalcan que es algo pasajero... yo les decía que mientras pueda trabajar de periodista, mantener a mi familia y llegar a fin de mes me conformo. Vamos que no tengo grandes pretensiones. Pero me cuentan que van al supermercado y está muy vacío, que escasean los productos, que en las despensas no hay leche... y pienso en mi hija.
Es complicada la vida a veces. Sobre todo cuando hay que tomar ciertas decisiones contra la pared. Cuando salí de Argentina dejé a mi familia y a un motón de amigos, que gracias a Internet y telefonía he mantenido con el tiempo. Y ahora está la intención de volver nuevamente, pero también se dejan amigos y familia aquí. No son fáciles las decisiones para los que cambian de país. Siempre queda algo atrás que seguro se va a extrañar.
Pero también queda mucho por delante y se supone que todo cambio es para mejor. Pero también están las charlas y el análisis de posibilidades en cada sitio. España es bonito país para vivir, tiene estabilidad económica y proyecciones de futuro, aunque analizando datos aquí la cosa también se está poniendo complicada. Pero comparado con Argentina, tiene mayor estabilidad.
Y por último, también está el alma aventurera, esa que nos mantiene vivos y que no nos permite estancar el culo en ningún sitio. Cosas de la cabeza que siempre quiere algo nuevo, retos desafíos, buscar cosas distintas. En fin, delicado momento para un ajedrecista...